EL ESPEJO DEL INSTANTE.
Soy amado como solo el amor más puro ama. Sin condiciones. Puedo oír la voz del pasado llamar a mi puerta, dando golpes. Y oigo esas voces, partes de quien fui, intentando imponerse. Y, a la vez, siento una calma en medio de esa furia que me llama a serenarme. No soy perfecto. No soy mejor que nadie, ni más inteligente, ni mejor dotado. Solo sigo esa parte que, en medio de tormentas y huracanes, observa. Y comprende. Soy honesto conmigo mismo y con mi prójimo. Me miro en el espejo del instante y aprendo a detectar mis emociones. Me voy entendiendo. Y no tengo miedo de observarme. No lucho contra quien soy. Y, en mis imperfecciones y aciertos, soy cada vez más quien observa y aprende.