COMO PUEDA
En la quietud de la noche, envuelto en silencio, pienso más claro. Cuando me enfrento a la impotencia y me veo bloqueado, busco la luz. Soy consciente de que no será fácil. Sé que deberé enfrentarme a mis demonios. Pero voy a atravesar este infierno como pueda. El dinero esclaviza y libera. Te da alas. Te tira a tierra. Te condiciona. Te maneja. Te pone una soga al cuello cuando tienes deudas y, al mismo tiempo, te alimenta. Todo tiene un precio. Así es. Yo no inventé las reglas. No nací para vivir enjaulado. Soy un alma libre, viviendo en un mundo que nunca pedí. Como un pájaro que quiere abrir sus alas y descubre que se las han cortado. Y cuando me siento saturado, cuando el miedo estrecha las rejas, golpeo mis alas contra ellas, pensando que aún las tengo. Y me debato entre seguir luchando o abandonar para siempre la misma guerra. Pues qué me ofrece la vida sino miseria y a la vez una gran belleza que me impulsa a seguir volando aunque sin ellas.