EL VIENTO NO VUELVE
Puedo perdonarlo todo.
Dejar que la mierda caiga
y no volver a cargarla en la espalda.
Pero hay nombres
que no se borran.
Manos que tocaron lo sagrado
con dedos sucios.
Gente que confundió tu bondad
con permiso.
Puedo mirar a los ojos
del que hiere
y de la muchacha que aún cree.
En ambos reconozco el mismo temblor,
el mismo dolor antiguo,
esa herida que cambia de rostro
pero no de voz.
Al que golpea.
Al que cae.
Nunca supe creer en promesas cerradas.
El enamoramiento es un sueño
que se sueña despierto,
y pensar que alguien será tuyo para siempre
es querer detener el agua con las manos.
Yo no engaño.
Por eso camino solo,
ligero,
sin jaulas.
El amor joven
es un papel lanzado al viento.
No elijas el lugar de la caída.
El viento no entiende de deseos.
Si creíste que sería eterno,
no fue culpa del aire.
No celebro al rompecorazones.
Una vez fui uno.
Aprendí demasiado tarde
que romper ilusiones
también rompe al que golpea.
Si alguien lee esto,
que no lo entienda con la cabeza.
Que lo recuerde cuando llegue la hora.
No pongas tu alma entera en un anhelo.
No trates al tiempo como si fuera tuyo.
El enamoramiento viene,
enciende,
y a veces
se va sin despedirse.
Y entonces
solo queda esto:
haber amado sin mentir
y seguir en pie
cuando el viento ya no vuelve.
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